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El largo camino financiero a la casa propia


Cuando se hace un análisis del ingreso en los hogares, los desafíos siguen vigentes cuando se pisa el blando terreno de los préstamos hipotecarios. Los porteños que hoy pretendan adquirir una propiedad, un departamento, por ejemplo, de 60 metros cuadrados en Capital Federal necesitan ahorrar 81 salarios promedio completos (calculando una remuneración promedio de $ 4.822). En 1998, bajo el imperio de la convertibilidad cambiaria, la misma familia precisaba unos 65 sueldos, según cálculos de abeceb.com. La misma lectura puede hacerse en el caso de la provincia de Buenos Aires, donde ahora se precisan 63 sueldos mientras que hace 13 años les bastaba con 52.
Como los bancos financian hasta el 70% del valor de una propiedad, si una familia quiere comprarse un departamento de 60 m2 en el Gran Buenos Aires (en promedio $ 310.000) tiene que tener ahorros por $ 92.800, tener ingresos mensuales por $ 11.600 y pagar una cuota cercana a los $ 4.050 por mes. Allí entra en juego la cuota del préstamo, ya que las entidades le ponen un límite del 30% del ingreso al valor final de la cuota del préstamo. En el caso del Ciudad, esta alícuota puede llegar al 40%.